lunes 20 de abril de 2009

Los valientes también mueren.

Los valientes también mueren pero nadie cuenta sus historias, no interesan. No interesa ver que el bueno pueda perder, no interesa que no haya un final feliz, no interesa que la princesa pueda no ser rescatada y no interesa que los malos tengan el poder. ¿Qué películas veían de pequeños los "adultos malos"? ¿Acaso hay una realidad paralela en la que las cosas van al revés?

Me horroriza haberme equivocado pero me mataría que mi error acabara cambiándome. No sé si quiero estudiar Medicina, no sé si merece la pena, no sé si seré feliz, no sé si es suficiente, no sé si me estoy vendiendo y no sé si es lo que quiero hacer. ¿Lo peor de todo? Que todavía no puedo saberlo.

La necesidad de escribir siempre me viene acompañada de la necesidad de cambiar, de inquietud, de miedo. No quiero despertarme un día y ver que no he vivido. No sé si nací con cuarenta años o me quedé en los tres.

Todo se desli
za entre mis dedos. Si lo dejo caer seguiré sin saber qué necesito, si lo mantengo no podré descubrirlo hasta que, quizá, sea demasiado tarde.

Estoy confusa, inquieta, hundida y a la deriva. No puedo rescatarme porque no sé a dónde ir, moriría igual pero prolongaría la agonía.

Sé que no me hundiré sin pelear, soy demasiado cabezota y me exijo demasiado. Tanto que a veces me impido llegar a lo aceptable.

¿"Si no consigues llegar alto será porque no hayas querido."? Que te jodan. Gracias a ti y a los que son como tú por haber permitido que acabara hundiéndome en la mierda. Ese no es el camino, nunca lo ha sido.

He dicho.

miércoles 11 de marzo de 2009

Volví.

Volví a hacerlo.

Volví a hundirme en la mierda.

Volví a decir que sería la última vez.

Volví a escribir en aquel diario al que tantas veces le arranqué las páginas.

Volví a intentar superarlo.

Volví a cerrar un blog.

Volví a abrir un blog.

Volví a llorar.

Volví a dejar de llorar. 

Volví a escribir.

Volví a morir.

Volví a nacer.

Volví a querer hacer fotos.

Volví a dejarme la cámara en casa.

No volveré.

He vuelto.

miércoles 8 de octubre de 2008

Estoy castigada.

No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda. No volveré a hundirme en la mierda.

domingo 24 de agosto de 2008

Declaración de intenciones.

Son bellas, hermosas, decididas y muy inteligentes. Las juzgas por las apariencias y cuando te hablan sientes cierto rechazo pero porque son más valientes y guapas que tú, abrumadoras. Sabias y rompedoras, nadie las creería capaces pero te abofetean con la implacable realidad. Son musas.

La sociedad nos inculca unos valores pero, no contenta con eso, se atreve a asignarnos un papel que nosotros, ingenuos, interpretamos a la perfección. Sólo unos pocos cruzan la línea, lo intenté una vez pero me rompí las piernas a base de estupidez y crueldad, me he levantado ya. Es el momento, hay un ápice de fuerza en mí que no puedo desperdiciar, sobretodo por mí pero también por ti.

No envidio en realidad a quienes tienen la suerte de no tener que pasar por esto ya que siempre he creído que me enriquecía, de hecho creo que fue lo que me impulsó a escribir. No obstante, llega un momento en el que en lugar de sumergirte en la habitual introspección miras alrededor, te has estudiado a fondo y has odiado y amado apasionadamente cada uno de los trocitos de ti, cada parte de tu magnífico y devastador caos. Es el momento en el que despiertas y debes decidir si seguir con ese agonizante egocentrismo o abrir todas las puertas y ventanas, dejar que la luz y también las sombras del exterior te inunden...sin olvidarte de ti.

Llegaste (o más bien te encontré), derrumbaste las murallas, te acercaste a mí que me creía invisible, corriste las cortinas y revolucionaste a toda la ciudad, revolución que cada vez tiene más fuerza. Llegó el momento, no sólo se trataba de los demás sino de mi frenético ritmo de autodestrucción que tú no podías soportar. Lucharías a muerte contra el ejército más poderoso que viniera a atacarme pero ¿qué hacer cuando el enemigo es la misma persona a la que necesitas proteger? Caí, me hundí de mierda hasta las cejas mientras la propia miseria de mí misma me ahogaba. Tú siempre estuviste con la mano tendida, yo sólo tenía que desear cogerla. Qué dulce fue sentir tus dedos...qué alivio para ti ver la fuerza con la que me agarré.

Era difícil, me rompí las piernas y tropecé abriéndome la frente. Es un tortuoso sendero que tú creas y que no sabes cómo controlar. Vuelvo a estar de pie y agarrada a ti, pegada a ti...más fuerte gracias a las caídas anteriores y con el escudo fruto de nuestra aleación.


Continuará...

jueves 21 de agosto de 2008

153 muertos, 19 heridos y miles de vidas destrozadas

¿Cuándo se perdió el derecho a la privacidad? ¿En qué momento exacto se cruzó la línea? ¿Dónde quedó la moralidad periodística? ¿Por qué un médico no puede hablar de sus pacientes y, sin embargo, sí puede un periodista fotografiar su dolencia (un accidente aéreo en este caso) y publicarla acabando con su privacidad?

Para informar de que ha habido un accidente aéreo basta con mostrar los daños materiales, todos somos capaces de imaginar ligeramente el terrible dolor que puede hundir el pecho de hasta los más valientes. No hace falta mostrar a un hombre con la mayor parte de la cabeza calcinada, no es necesario mostrar una mano ensangrentada sobre una camilla y no es necesario mostrar el reflejo del dolor en la cara de los familiares. No hay nada, para esas personas ya no importa nada, ni siquiera la humillación de ser utilizadas para crear morbo y los objetivos afilados despedazan cada vida destrozada. Hurgan en cada herida, alimentan la confusión en medio de la desgracia, violan aprovechándose de la impotencia y exponen en el escaparate de los medios. Con miles de almas curiosas dispuestas a saciar sus más básicos instintos a base de desgracias ajenas.

No creo que a nadie le guste que su intimidad sea mancillada por haber tenido la mala suerte de padecer un percance. No vale todo, se distingue perfectamente entre la noticia y el morbo, la noticia publica imágenes del aparato, el morbo las publica de las personas calcinadas. Violadores de vidas, profanadores del dolor...se quedan cortos para describiros.

No obstante hay mucha gente que se queja de lo mismo, sí, ¿pero qué hay de las imágenes que nos vienen cada día a todas horas de las personas accidentadas en las guerras? ¿Qué hay del derecho a esas personas a sufrir el dolor en su intimidad? Como nos pilla más cerca parece que lo más injusto es lo que sucedió ayer cuando la realidad es que se trata exactamente de lo mismo. Esta hipocresía habría que erradicarla, no es más injusto por estar más cerca sino que es más injusto por nuestro egoísmo respecto a los temas que "no nos afectan".

No lo leerán, pero tienen una mano amiga y un hombro sobre el que llorar, tienen miles de manos y hombros anónimos en los que apoyarse. Todos llevamos un poco de pena en nuestros corazones, pero por todas y cada una de las personas que mueren día a día. Julián ha muerto hoy.

martes 24 de junio de 2008

Primeras impresiones

Dicen que las primeras impresiones nos definen, por eso siempre tratamos de tener una buena imagen, dedicamos palabras amables a los desconocidos e intentamos guardar las formas en público. No obstante, muchas veces no podemos o no queremos escondernos bajo la coraza de la simpatía y es cuando somos realmente auténticos, malhablados, desinhibidos y, quién sabe, tal vez decepcionantes.

Internet te proporciona una coraza, una coraza que ha acercado a las personas de una manera desconocida hasta su aparición pero que, paradójicamente, cada vez nos deshumaniza más. Aquí, bajo esa coraza, todos tenemos nuestro pequeño rincón en el que exponer pensamientos para que nos alaben por nuestra inteligencia, fotos para que nos digan lo guapos que somos e incluso hay gente que expone ambas cosas a miradas indiscretas. Personas anónimas observadas, admiradas, envidiadas y odiadas por personas anónimas.

No creo que nadie ajeno a mí lea esto, soy consciente de que estaría bien pero no creo que llegue a ocurrir. No obstante, siempre he tenido esa necesidad de escribir y es por eso que hoy, el día antes de mi último examen universitario por ahora, he creado este espacio. Deseo no tener tiempo para escribir en todo el verano pero tengo la certeza de que no será así. Espero, aún así, no tener todo el tiempo del mundo sino el tiempo que nos roben. Espero que lo entiendas.